Moriría siendo sal en rostro ajeno.
Aunque en el hoy.
Soy reflejo de la vida.
De los cuentos.
Sin embargo el esquivo amor,
sensitivo y delator, no surge.
Moriría por ser verbo.
Moriría por la eterna teoría circular.
No reniego de esta soledad,
ya que será desterrada.
Cuando encuentre esos ojos.