Decidir como totalidad la humanidad ejercer acciones, que estén cargadas de buena energía. Todos somos buenos y malos, sin excepción. Y tenemos la capacidad de cargar con distinta intensidad únicamente con la intención que proponemos. Investigar también en su conjunto los humanos la recepción en la interpretación de los mensajes. Tanto naturales como espirituales y terrenales como la comunicación entre nosotros mismos. Siempre la señal viene en una dirección con una intención propuesta, aquí ejercer la predisposición de mejorar incluso la recepción, comprensión y aceptación del mensaje.
Dimensionar un poco el tamaño y el rol que tenemos como especie que habita un lugar, evidentemente prestado y adaptado para que podamos vivir. Pensar en la posibilidad de renovarse o trasladarse o dejar de afectar nuestra casa, que nos alberga, nos alimenta y nos cría. Concienciar de una vez por todas que somos un elemento tan minúsculo de un reloj tan inmenso. Y nos preocupamos por los átomos, y por el universo sin entender que ellos son eternos y nosotros todavía buscamos serlo. Pero ojo! No le importaría a la tierra que no estuviéramos mas. Ni que hablar del sol. La luna que se ríe de todo.
Vivir en la plenitud y en la alegría el resto del tiempo que lo hagamos.