Tan lejano y oculto de la memoria de cualquier ser, Fermín no sabía porque había sido olvidado, en su casa tomaba las fotografías diarias de su evolución física. Su teléfono no había sonado en años. Fermín soñaba en la soledad de su casa, con una vida en una especie de paraíso. Se imaginaba siendo un nuevo Adán. Pero no dedicado a alabar a un dios tan terrenal y ficticio; sino un verdadero ser único y evolucionado. Fermín pasó de tener una vida normal, a aislarse y encerrarse durante años en su casa. Su historia es esta.
Todo comenzó una tarde cuando Fermín obedeció a una visión. Caminaba lentamente en el pulmón natural que poseía la ciudad un día de mucho calor, se adentro en aquel parque lejos de la visión de cualquier persona, buscando algo de tranquilidad. Ante él se apareció un hombre muy bien vestido. Era un viejito de mirada celeste y familiar para Fermín. Sus canas y sus arrugas denotaban el paso del tiempo para el hombrecillo aparecido de la nada. El hombrecillo miro a Fermín de manera tranquila y le sonrió. Fermín aun absorto por la aparición, no daba crédito a lo que estaba pasando. El hombrecillo hablo:
-Hola Fermín. Soy yo. No podrías pronunciar mi nombre, ni yo decírtelo porque te morirías de viejo a la mitad, sin embargo puedo explicarte algunas cosas antes de que me hagas ninguna pregunta. Soy de tu sangre, por empezar, aunque eso ya no debería ser novedad, sabes bien que todos los humanos tienen la misma sangre. Puedo aparecer es verdad, debo decirte que eso lo aprendí en el futuro. Aunque no soy del futuro, sino no podría estar aquí, pero eso es un detalle y no quiero irme por las ramas. Y a que he venido te preguntarás Fermín, bien, debo decirte....
Fermín que no podía creer lo que estaba pasando pestañeó algunas veces y el hombrecillo detuvo su relato.
Se miraron unos segundos, Fermín creyó estar siendo hipnotizado y rompió el contacto visual, el hombrecillo rió aunque en silencio. Fermín al ver que no desaparecía intento tocarlo... cuando apoyo su mano en el hombro del hombrecillo todo el ambiente a su alrededor desapareció.
Todo menos ellos dos era negro y misteriosamente una luz los iluminaba quien sabe de donde.Ya no estaban los arboles de aquel parque, todo incluso el planeta entero se había desvanecido. Fermín no se asustó, simplemente miro al hombrecillo y este le devolvió la misma mirada serena que siempre tenía. El hombrecillo entonces agarro la mano de Fermín con suavidad y lo hizo señalar hacia un lugar. Siguiendo sus manos con las miradas observaron un pequeño destello, que rápidamente creció en volumen. El hombrecillo hablo por segunda vez:
- Esta que estamos viendo Fermín es la explosión que originó todo. Es lo que llamamos "Big Bang" pero visto desde afuera. No te asustes ahora veras como todo empieza a entenderse. Veremos como se desarrolla esta explosión y servirá para que pueda mostrarte algunas cosas....
Fermín intento correr y lo logró, se iba alejando del hombrecillo, aunque no tenia motivos para hacerlo ya que no estaba asustado, ni amenazado, sin embargo por impulso. Era muy extraño igualmente para él, porque no corría en ningún plano y en ninguna dirección lógica simplemente veía al hombrecillo y su pequeña explosión alejarse a pasos agigantados. La pequeña explosión repentinamente aumento su tamaño y envolvió a Fermín que quedo impactado. Inconmensurable cantidad de cúmulos de estrellas, galaxias, agujeros negros, planetas y sistemas, todos formando una red gigante con constante movimiento. Daba la sensación de una coreografía perfectamente ejecutada. Y vio como de golpe volvió a hacerse pequeña. Fermín observo que el hombrecillo no se había movido y decidió volver. El hombrecillo al verlo regresar le tendió su mano y al tocarlo regresaron exactamente al mismo parque, aquel pulmón de la ciudad. Una vez alí nuevamente el hombrecillo se aclaro la voz y dijo:
-Fermín querido no fue mi intención asustarte ni que corrieras, aunque creo que viste lo suficiente como para entenderme. No se si notaste cuando se agrando aquella pequeña explosión, la manera que tienen las formas del universo de conectarse. Hay que entender que esas formas tienen patrones, y entender también que las leyes que rigen aquí, en esa danza no tienen siquiera movimiento. El tiempo, el espacio, la vida, la muerte, la luz, la naturaleza, todo lo que te puedas llegar a imaginar alguna vez, no interfiere en esto que vimos. Por último, vengo a darte la clave para que puedas lograr lo que querés. Toda tu vida soñaste con ser evolucionado, y único. Bien como querés ser único, tendrás que renunciar a toda la gente que conoces. Como querés evolucionar, vas a tener que aprender a no comer, a no beber, por lo demás no te preocupes, yo me voy a encargar de todo, a no amar, a no tener compasión a no relacionarte..
Fermín escuchó atentamente cada palabra del hombrecillo. Le costaba creer aun lo que estaba pasando, sin embargo comenzó a darle veracidad al asunto. Era demasiado real para que este pasando esto. Entonces se le ocurrió que correría el riesgo de tocar nuevamente al hombrecillo y ver si había otro viaje interestelar o algo por el estilo, se acercó y le puso su nuevamente sobre el hombro, esta vez no paso nada fuera de lo común, pero el hombrecillo hizo algo, lo abrazó cálidamente. Fermín devolvió el abrazo y se sentó en la rama caída de un árbol. Él hombrecillo habló por última vez:
-Tengo que irme, recuerda que el aislamiento te hará evolucionar y ser único. Confía en mi Fermín, estoy haciendo esto por que mi vida me trajo a la tuya, por caminos exactos. No vine a convencerte de nada , simplemente aparecí para mostrarte algo. Y ya lo viste. Recuerda siempre aquella danza del universo, así como esas conexiones, así es nuestra vida.
Y desapareció.
Tan lejano y oculto de la memoria de cualquier ser, Fermín no sabía porque había sido olvidado, en su casa tomaba las fotografías diarias de su evolución física. Su teléfono no había sonado en años. Fermín soñaba en la soledad de su casa, con una vida en una especie de paraíso. Se imaginaba siendo un nuevo Adán. Pero no dedicado a alabar a un dios tan terrenal y ficticio; sino un verdadero ser único y evolucionado. Fermín pasó de tener una vida normal, a aislarse y encerrarse durante años en su casa.
Un día sin embargo sintió la necesidad de salir de su casa. Como cerró las persianas y no las había vuelto a abrir, desde aquel encuentro con el hombrecillo, al abrir la puerta Fermín se quedo asombrado.
Su casa era la única en pie, por lo menos en su campo visual, el pasto cubría todo el suelo al frente había una loma, y por detrás de la casa corrían algunos ríos. Oyó a lo lejos un rugido de león pero no lo asustó. Al empezar a caminar Fermín subió la primer loma que tapaba su visión, del otro lado una manta blanca envolvía algo. Fermín bajo por la otra parte de la loma y al agarrar la manta, se dio cuenta de que un bebe estaba dentro. Fermín lo miro y el bebe, tenía exactamente la misma mirada celeste y familiar que el hombrecillo. Lo levanto y al besarlo, volvió simplemente a aquel pulmón de aquel parque en aquella ciudad.