En tus ojos soñé la verdad.
En tu piel descansé el verbo.
De tu nombre solo el gusto.
En tu pelo hice remolinos.
Y anidé cerca de tu centro.
De tu sonrisa, aquel recuerdo.
En tu cuerpo derramé la poesía.
A tu tiempo, lo hice eterno.
De un soplo borré el llanto.
Con un coro de canción.
Y fuiste más que libertad.
De los soles de los vientos.
Te conté los cuentos.
Sólo sonreíste. Y me bastó.