7 dic 2009

Sinfín.

Dormido sueña inventando que se sienta, acomodando los almohadones encima suyo, ella desnuda lo mira desde la cama con su dedo anular izquierdo rondando su ombligo, que baja y lo llama desde el púbis. Él obedece.

Despierta, cuatro y veinte antes del meridiano, afuera se escuchan los pájaros. ya le llega un verano provechoso. No esta lúcido aun. Prueba fumar para volver a dormir. Durante esos siete minutos en los que el tabaco tarda en quemarse escribe un poema, siente haber dejado el alma allí.

Esta vez el sueño es menos nítido. Está con ella pero no sabe si es ella. No logra verla, no hay ambiente externo tampoco, son dos seres, ella y él, en medio de un plano vacío. Muy despacio comienza a hablar dice su poema, el que reposa en la realidad sobre la alfombra verde del dormitorio. Ella al terminar de oir se divide en dos. Una parte lo besa acariciándole el pelo, pero la otra se ha ido. La mitad que quedó promete ir a buscarla pero tendrá que separarse de él.

Sobresalto, el sol lo despierta cálido entrando por la ventana, mira automáticamente la alfombra, el poema reposando esperando ser leido. Lo toma con su mano derecha y lee:

No importan las palabras,
fueran cuales fueran,
bastaría con transmitir,
la exacta sensación,
que siento ahora,
al verte aquí,
tan desnuda de vos,
es simple amarte,
basta con saber respirar,
a tu tiempo,
medirte los silencios,
y acreditar tus certezas,
por eso muestrame,
lo simple y lo complejo,
tu punto débil,
tu inmaterialidad,
tu,
yo,
y un sinfín de letras envolviendo.

3 dic 2009

Junio.

Pájaros en vuelo magno.
Junio en la mano.
Las lápidas bañadas de ayer.
Cinco o cientos da igual.
Cadaveres fundentes,
irrumpen en los sueños,
aunque los envié al sepulcro,
como lo exigieron.
Y junio en la boca,
embriagante embriagador que embriaga.
Sin poder tragar ni morder.
Sin oir sus piernas.
Quiebra el celeste partido por el gris.
Emigran los pájaros al norte.
Junio ha volado también.
Pierdo la noción.
Aún flota lo pretérito.

1 dic 2009

Situación Solucionable.

De una belleza irrefutable, nace una adicción. Un egoísmo disfrutado en silencio.
Por su temor a hablar. No necesito mas miedos, me basta con no ser mas en su memoria. Pesadumbre melancólica galopante, a raíz de la tristeza. La luna me sonrie por la ventana, augurando buenos vientos. No entender lo que se contrapone al propio querer, es infantilismo. Pero no quiero escribir el dolor para fortalecerlo. Debo subir las frecuencias. Superar expectativas, verbalizar prudente. Lograr entender y hacer entender necesidades. La escalas son tantas, las escaleras hay que subirlas, no voltearlas. Llamo a la paz.