Dormido sueña inventando que se sienta, acomodando los almohadones encima suyo, ella desnuda lo mira desde la cama con su dedo anular izquierdo rondando su ombligo, que baja y lo llama desde el púbis. Él obedece.
Despierta, cuatro y veinte antes del meridiano, afuera se escuchan los pájaros. ya le llega un verano provechoso. No esta lúcido aun. Prueba fumar para volver a dormir. Durante esos siete minutos en los que el tabaco tarda en quemarse escribe un poema, siente haber dejado el alma allí.
Esta vez el sueño es menos nítido. Está con ella pero no sabe si es ella. No logra verla, no hay ambiente externo tampoco, son dos seres, ella y él, en medio de un plano vacío. Muy despacio comienza a hablar dice su poema, el que reposa en la realidad sobre la alfombra verde del dormitorio. Ella al terminar de oir se divide en dos. Una parte lo besa acariciándole el pelo, pero la otra se ha ido. La mitad que quedó promete ir a buscarla pero tendrá que separarse de él.
Sobresalto, el sol lo despierta cálido entrando por la ventana, mira automáticamente la alfombra, el poema reposando esperando ser leido. Lo toma con su mano derecha y lee:
No importan las palabras,
fueran cuales fueran,
bastaría con transmitir,
la exacta sensación,
que siento ahora,
al verte aquí,
tan desnuda de vos,
es simple amarte,
basta con saber respirar,
a tu tiempo,
medirte los silencios,
y acreditar tus certezas,
por eso muestrame,
lo simple y lo complejo,
tu punto débil,
tu inmaterialidad,
tu,
yo,
y un sinfín de letras envolviendo.
2 comentarios:
es simpe amarte,
basta con saber respirar,
a tu tiempo,
medirte los silencios,
y acreditar tus certezas
(no parece tan simple, pero si parece tan cierto)
abrazo,
Paul
Excelente!Las imágenes brotan en mi mente mientra lo leo.
Georgi
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