Pájaros en vuelo magno.
Junio en la mano.
Las lápidas bañadas de ayer.
Cinco o cientos da igual.
Cadaveres fundentes,
irrumpen en los sueños,
aunque los envié al sepulcro,
como lo exigieron.
Y junio en la boca,
embriagante embriagador que embriaga.
Sin poder tragar ni morder.
Sin oir sus piernas.
Quiebra el celeste partido por el gris.
Emigran los pájaros al norte.
Junio ha volado también.
Pierdo la noción.
Aún flota lo pretérito.
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