Mi visión nocturna definió
por completo a tu cuerpo.
Que simultaneo el encuentro
entre las luces.
Vos bailabas.
Yo llegué sin disfrazarme.
Con la insinuación
en la punta de la lengua.
Los ojos espejos
se detuvieron al instante.
Abrazándonos,
convidándonos el tacto.
Todo se volvió frenético por dentro
pero mi exterior solo te besó en la mejilla.
Yo estaba dispuesto a orquestar
un festival de sentidos.
No tenia idea de si podía incluirte
con todo tu instrumento natural.
Al borde de un momento feroz
el aire y lo del medio se esfumaron.
Te mostré un amanecer de ensueño
señalando con el dedo.
Me besaste tan cerca
de mi boca que esperaba.
Y nos fuimos por caminos distintos.
Hasta otro día.
Pronto.
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