17 mar 2013

"La Tercer Guerra" Capitulo I

Capitulo I

 "La Primer Conquista"

(Ciudad de Kansas, EE UU. 2018)

Alexander dormía profundamente en su cama. Las ventanas estaban abiertas por el inusual calor. La ciudad de Kansas registraba 38 grados esa noche Diciembre. Alexander estaba destapado y el ventilador encendido apaciguaba un poco la temperatura. Los insectos estaban por todos lados, y la habitación no era la excepción. sin embargo esa noche ocurrió algo singular. Todos los insectos se habían ido, excepto una cucaracha que había quedado en la puerta del dormitorio.

La cucaracha tenía un tamaño poco habitual de longitud era de 16 cm. Obviamente no era una cucaracha común, tenía la capacidad de razonar. Él fue quien hizo que en ese momento, los insectos desaparecieran. El poder que ejercía la cucaracha sobre el resto era netamente mental. La cucaracha tenía su nombre Adol. Aunque las cucarachas no hablaban entre si, simplemente se conectaban con sus mentes, se identificaban por frecuencias,  y así conectaban por ejemplo en la frecuencia mental de Adol, para comunicarse con él. Cierto era que Adol no era una cucaracha mas. El resto al conectar con Adol. tenían comunicación con alguien netamente superior.

Un viento entro por la ventana un viento raramente frío. Adol no era amante del frío. Miró a Alexander que dormía plácidamente de costado, su manera habitual, y roncaba de una manera graciosa. Adol voló hasta los pies de la cama de Alexander. Otra ráfaga y el viento mas frío esta vez. Adol se apuro en su misión. E intentó ejercer el poder mental sobre Alexander  ordenándole que se  recueste boca arriba. Alexander se despertó y Adol se quedó inmóvil al pie de la cama esperando ver que es lo que  iba a hacer. Para su desgracia Alexander decidió levantarse y no solo eso, también prendió la luz. Intento volver hacia la cama,  pero Adol le ordenó mentalmente que se fuera, Alexander sintió una puntada en la cabeza que le hizo cerrar los ojos y no volteó su cabeza antes de salir del dormitorio. Adol volvió a volar esta vez al marco de la ventana pero del lado de afuera. La temperatura había descendido notablemente y ahora rondaba los 15 grados. Escucho el sonido del agua en el inodoro, y pensaba mientras tanto que algo esta segunda vez había funcionado. Tendría que apurarse porque no soportaba tanto frío.

Comenzó a pensar que frecuencias mentales había utilizado la segunda vez y calculó cuales eran las que mas se acercaban a la mente de Alexander. Enfrascado en sus pensamientos notó al volver a la realidad que la luz del dormitorio se había apagado. Subió por el marco de la ventana decidido a cumplir su cometido. Voló nuevamente a los pies de Alexander. Estudiando y recordando sus frecuencias, se tomó el tiempo, su pensamiento de que iba a ser tan fácil, se vio empañado por algunos sobresaltos. Cuando Alexander roncó nuevamente Adol supo que tenía que actuar en ese momento. Otra ráfaga de viento frío  casi polar entro por la ventana. Adol decidió que si en ese intento no lo conseguía se iría. No cumpliría la misión.

Adol le ordenó a Alexander que dejara de roncar. Y Alexander obedeció. Luego entendió que ya lo tenia controlado. Y sin perder más tiempo hizo que Alexander se acostara boca arriba y abriera su boca.  Otra ráfaga de viento hizo que unos copos de nieve entraran por la ventana. Adol le ordenó a Alexander que abriera la boca y se metió dentro de su cuerpo.


                                                                     * * *

Los tres días que siguieron Alexander estuvo en la cama inmóvil, con Adol dentro de su cuerpo. Sonó el teléfono varias veces. pero Alexander seguía sin despertar. La puerta de calle se abrió y entró Susan su novia. Un poco preocupada por no saber nada de él. Corrió por el departamento y entró en la habitación de Alexander para descubrirlo durmiendo, aunque en una posición extraña, boca arriba. Le llamo la atención la rigidez que tenía. Tuvo un pensamiento horrible pero se disipo al instante cuando Alexander movió un pie.

-Alex cariño, estas bien?- pregunto Susan tímidamente.

Alexander comenzó a mover un poco mas todo su cuerpo extrañamente. Como si lo estuviera moviendo por primera vez, y soltando algo así como un suspiro de alguien que recién se despierta. Abrió sus ojos y estaban un poco hinchados después de dormir durante tres días. Miro a Susan que lo observaba desde un costado.

-¿Susan, qué haces acá? Pasó algo?- pregunto Alexander un poco desorientado.
-¿Vos sabés qué día es hoy?
-Martes- dijo Alexander sonriéndole
-No, mi amor hoy es jueves. ¿Me querés decir que te pasó? estas durmiendo con la ventana abierta y hay heladas de nuevo en todo el país- dijo Susan intentando sonar lo mas calma posible aunque en su interior  empezaba a asustarse.
-No se. Es decir dormí tres días seguidos. Mi jefe me habrá echado ¿qué hora es?- Mientras intentaba cerrar la ventana.
-Son las siete de la tarde del Jueves Alex, me asusté mucho.- Susan casi llorando.

Alexander se acercó y la besó, y le dijo que no temiera que él tampoco sabía que le había pasado. Se empezó a desvestir mientras Susan fue a la cocina a prepararse un té. Fue al baño, al mirarse al espejo   recordó aquella ultima noche y ese dolor de cabeza antes de salir de la habitación.  Abrió el agua,  esperó a que esta se calentara. Pero eso no sucedió y al meter la mano en el agua que estaba muy fría  sintió repulsión y cerró rápidamente. No entendía porque. Fue al dormitorio y se vistió luego a la cocina donde Susan estaba terminando de calentar el agua. Ella sirvió dos tazas grandes de té les agregó miel y las llevó a la mesa.

Alexander estaba inquieto. Le contó a Susan mientras bebían el té todo lo que recordaba de esa noche del lunes. Susan lo escucho atentamente y le aconsejó llamar al doctor Fisher. El dolor de cabeza le resultaba extraño a Susan, y a decir verdad todo realmente lo era.
                                               

                                                                          * * *

Eran las once de la mañana del sábado, y Alexander estaba parado frente al edificio sanitario de la ciudad, allí tendría que ver al doctor. Fisher. El frío había mermado un poco pero Alexander aun no estaba a gusto. Observaba la gente que pasaba junto a él, nadie lo miraba, excepto una mujer de cabello rojo y largo. Cuando Alexander detuvo su mirada en ella, el dolor de la cabeza igual al de la habitación hizo que cerrara los ojos. Cuando los abrió, ella no estaba. Comenzó a preguntarse que estaba pasando pero no podía tener una respuesta clara. Sin demorarse mas decidió entrar al edificio.

Entró por una puerta corrediza, el lugar tenía un hall de entrada inmenso con dos escaleras mecánicas frente a la puerta de entrada. Alexander bordeó las escaleras, cruzó las oficinas de informes y fue hasta el ascensor que estaba en el lado opuesto. Al entrar presionó el numero cinco y el ascensor subió. Se miró al espejo y el ascensor se detuvo entre los pisos dos y tres. Alexander no tuvo miedo pero comenzó a tener una extraña sensación en su cabeza. La cucaracha salió de su boca, y Alexander quedo inmóvil, inanimado.

Adol salió de la boca de Alexander y voló hasta el techo del ascensor, cuando toco el techo arrancó como si Adol lo hubiese impulsado y llegó al quinto piso. Luego pensó que tenía que volver dentro de Alexander, y lo hizo. La puerta se abrió y apareció la cara de la secretaria, la señorita Collins.

Alexander fue hacia ella y le preguntó por el doctor Fisher, la secretaria le pidió que se sentara y esperara que aún estaba ocupado. Se sentó y pensó acerca de su viaje en el ascensor, estaba convencido de haber perdido la noción. Recordó a la mujer que había visto en la puerta de el edificio. Mientras estaba pensando, por la puerta que estaba hacia su izquierda se asomo un hombre canoso de unos cincuenta años. Llevaba el pelo corto y un delantal abierto sobre su camisa blanca y una corbata roja.

- Señor  Maison- Dijo el doctor Fisher.

Alexander dio un salto y le sonrió.

- Por aquí, por favor.-

El consultorio era amplio con un escritorio un biombo donde desvestirse, y una camilla que tenía una funda verde.

- ¿Qué lo trae por aquí señor Maison?- preguntó el doctor Fisher mirando directamente a Alexander.

Alexander pensó por un momento la respuesta, observaba al doctor, pero no sabía por donde empezar.Sin embargo un sentimiento extraño iba cobrando fuerza en su un interior.

- ¡Me lo vas a decir Adol!- y sacando una jeringa la clavó directamente en el brazo de Alexander.

Alexander defendiéndose agarró la mano del doctor, y se la doblo inclinándolo de  una manera muy incomoda. Luego con la mente, le ordeno que se detuviera. y el doctor Fisher no opuso mas resistencia. Adol sabia que lo tenía bajo su dominio, aunque el doctor solo podía ver a Alexander. Le ordenó que se sentara en la camilla y que  empiece a hablar.

- ¿Para quién trabajas?- Preguntó Alexander inconscientemente , manipulado por Adol.

El doctor Fisher lo miró y le dijo claramente.

- Lamento decirte Adol que antes de darte ninguna información preferimos huir, estamos sorprendidos de como has entrado en el cuerpo del señor Maison, seguramente nuestra agente Úrsula te vio antes de que entraras. Tu revolución  está terminada. Esa inyección que te dí hará que mueras lentamente. y Úrsula avisará a los demás. Pero como no quiero decirte mas nada me iré para que disfrutes de la eternidad.

En ese momento una araña tras otra  fueron saliendo de la boca del doctor Fisher. Alexander al principio no se inmutó pero luego pensó en matar a las arañas, que eran diez en total. Comenzó a perseguirlas pero las arañas que tenían un tamaño fuera de lo común, cada una de sus patas median diez centímetros, eran demasiado rápidas. Alexander agarró a una y la mató pero las otras nueve se escaparon por la ventana de  la oficina del doctor Fisher que había quedado petrificado al igual que Alexander en el ascensor.

La inyección que había recibido comenzó a hacerle efecto y Alexander empezó a marearse. La vista se le nublo y de a poco fue perdiendo el oído. cuando se desvanecía la puerta se abrió y Úrsula entró triunfante.


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