Cruel crujido el de las hojas,
bajo el pie de la memoria.
Otra vez la pregunta,
el por qué de tu existencia,
me genera tanto.
Nos separan las horas,
los vientos susurran
las voces
del miedo
y el desamor.
Yo no pacto.
Y no espero
tu llanto
si tal vez
la devoción.
Pero las hojas crujen.
La respuesta cruel
cae de tus labios.
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